
War horse cuenta la historia de amistad entre el joven Albert y su caballo Joey. Para acabar con las dificultades económicas, la familia de Albert decide vender al caballo cuando estalla la Primera Guerra Mundial y ése es el punto de partida de un viaje en el que tanto Albert como Joey lucharán por sobrevivir a la contienda y volver a estar juntos. Como ya sabéis, en dicha guerra participaron alemanes, ingleses y franceses, entre otros, algo que los productores de la película han decidido solventar con actores españoles imitando de forma burda y torpe el acento de cada país. En la versión original del film cada soldado habla en su idioma y tienen sentido las conversaciones en las que se mezclan palabras de diferentes lenguas. Pero en español, esa intención se pierde entre imitaciones baratas. Por no hablar del doblaje de los personajes secundarios.
Una vez dicho esto, tengo que decir que visualmente War Horse es de lo más potente que he visto últimamente y apuesto a que se ganará (o debería) más de una estatuilla de las denominadas “técnicas”. Cada plano, hasta el más corto y el menos importante, está minuciosamente dirigido y perfectamente pulido.
Los colores, los encuadres, la imagen de los caballos acechando al enemigo entre los campos de trigo, la desesperada carrera del Joey por salir de la tierra de nadie. Todo roza la perfección artística y técnica.
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